miércoles, 8 de agosto de 2012

Las benjaminas de los JJ.OO/EN LA REVISTA YODONA

Foto: La nadadora Ye Shiwen.(Agencias)
Desde sus inicios, los Juegos Olímpicos han servido como propulsor para que las jóvenes promesas se den a conocer y demuestren su valía y calidad como deportistas en su intensa lucha por conseguir el preciado oro. Londres 2012 no es menos, y son muchas las jóvenes atletas que llegan al Estadio Olímpico de Londres después de meses de preparación, rebosantes de ilusión y esperanza por subir al podio.
Son chicas que se han entrenado toda la vida en el deporte que las llevaría a lo más alto del podio; niñas que dejaron de lado los juegos infantiles y se dedicaron en cuerpo y alma a seguir su vocación. Todo por hacer realidad el sueño de conseguir llegar donde muy pocos han llegado, y lograr dejar una gran marca en la historia de los Juegos Olímpicos.
Lea Moutoussamy es una de las novedades de Londres 2012. A sus 14 años –cumplirá 15 en octubre- se ha convertido en la esgrimista más joven de la historia de los Juegos Olímpicos. Nacida en París, la joven decidió representar a Argelia tras vencer a una contrincante 17 años mayor que ella. No obstante, Moutoussamy no será la deportista más joven, ya que es 15 meses mayor que la nadadora Azdo Kpossi. La togolesa es, con tan sólo 13 años, la participante más joven de los Juegos, en la especialidad de 50 metros libres de natación. Entrenada por sus padres desde que tenía dos años, se ha visto obligada a prepararse en la piscina privada de un hotel, ante la falta de infraestructuras en su nación. A pesar de no llevarse la medalla, es digna de admiración por haber llegado tan lejos viniendo de uno de los países más pobres del mundo, donde los deportistas cuentan con muy pocas posibilidades.
Pero sin duda, y por el momento, la sorpresa de estos juegos es la china Ye Shiwen. Tiene 16 años, dos medallas de oro en natación y ha batido el récord mundial en estos Juegos, lo que ha provocado una gran controversia por el hecho de si se ha dopado, o no. Aunque sus entrenadores –y las pruebas- demuestran que no es así.
Aunque algunas no consigan colgarse el metal al cuello, el mejor trofeo es sin duda vivir esta gran experiencia a tan temprana edad.

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